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¿Cómo influye la eficiencia energética en el valor de un activo?

6 septiembre, 2018

La concienciación por el medio ambiente y el ahorro de costes son dos de los motivos principales que hacen que la eficiencia energética se consolide como un factor importante tanto para el comprador como el inquilino.

¿Cómo influye la eficiencia energética en el valor de un activo?

La concienciación por el medio ambiente y el ahorro de costes son dos de los motivos principales que hacen que la eficiencia energética se consolide como un factor importante tanto para el comprador como el inquilino.

¿Qué impacto tiene la eficiencia energética en el valor de un activo?

Cada vez hay una mayor concienciación sobre el consumo responsable de los recursos naturales y la sostenibilidad. En este sentido, la eficiencia energética sí tiene un impacto en el valor de los edificios. En primer lugar, por el atractivo comercial para el comprador y el inquilino, así como por las políticas de responsabilidad social corporativa, tanto del promotor sino también de inversor e inquilino.

Asimismo, también el factor económico juega un papel relevante, ya que se minimiza el ciclo de vida del activo y, por supuesto, los consumos. Por tanto, la rentabilidad se produce tanto a corto como a medio plazo: a cambio de una inversión, el valor del activo aumenta, y el retorno se produce tanto por el ahorro en consumos como pro la revalorización del activo.

Es cierto que, aunque la medición del valor por sostenibilidad es una ciencia joven y la metodología está todavía poco definida, sin duda la sostenibilidad implica un aumento del valor de mercado de los activos, por la mayor facilidad de alquiler y por el atractivo para el inversor que busca activos sostenibles. Por tanto, la implantación de medidas de eficiencia energética se convierten en un valor en sí mismo, especialmente por ser un generador de demanda.

¿Es compatible la eficiencia energética con la contención de los costes de construcción?

Probablemente, una de las maneras más efectivas de incorporar los altos estándares de eficiencia energética controlando los costes es apostando por la industrialización de los procesos de edificación. Son varias las promotoras que están apostando por fabricar módulos en serie, para colocarlos ya finalizados en la obra. Los beneficios son múltiples (se reducen plazos y siniestralidad y permite una mayor eficiencia energética al ahorrar la producción de escombros de manera significativa).

Además, aunque sea necesario realizar esa primera inversión, fabricar de manera industrializada facilita la eficiencia, reduciendo costes a largo plazo. Si bien las mayores exigencias en materia de eficiencia energética y sostenibilidad a priori suponen un mayor coste para el promotor, la industrialización de la edificación permite producir de manera eficiente e innovar en materiales y sistemas de manera económica.

¿Valora el consumidor la sostenibilidad a la hora de comprar una vivienda?

Es cierto que una de las preocupaciones del cliente son los elevados costes que pueda suponer la implantación de la sostenibilidad en las promociones. En este punto, hay que fijarse en dos aspectos: en un primer lugar, la concienciación medioambiental ya ha calado en la sociedad y es algo que los consumidores están demandando, por lo que ya no es opcional para las promotoras. En segundo lugar, cabe destacar que estos sistemas suponen para los clientes un ahorro en consumo, además de económico.

En este sentido, el cliente tiene mayores prestaciones, una mayor monitorización del gasto y del consumo y una mayor sensación de confort en el hogar (una climatización eficiente y regulable, etc.), al tiempo que le permite ahorrar a largo plazo. Estas prestaciones suponen un valor añadido para el comprador/inquilino y suponen, tanto en sí mismas como por su impacto en sostenibilidad, un hecho cultural aceptado y extendido, al que no se puede dar la espalda.

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